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Evangelina Bomparola

Ésta es la historia no contada de Major Tom en Space Oddity, canción de David Bowie de los 70´s.

Major Tom está atrapado en su cápsula espacial y a la deriva en el espacio infinito; le falta y le sobra oxígeno. Se recuesta sobre su butaca y mira a través de la ventana. Se deja llevar por la ilusión de volver a casa y reencontrar a su Penélope.

Su cabeza se va, se funde y confunde en el espacio negro. Un grupo de ninfas cósmicas emergen emulando repetidas Calipsos. Flotan sobre él, lo acarician y una música familiar lo envuelve. Imagen y sonido lo capturan y llevan al territorio de la esperanza.

Ese lugar que suaviza el alma, que prioriza la calma… Ese lugar que nos transporta hacia los sueños, que los hace posibles. Ese lugar que es la imaginación, materia prima de la creatividad.

Space Oddity es una canción que marcó una época fundamental en mi vida: mi adolescencia. Ese tránsito sin grises, luminoso y oscuro al mismo tiempo. Maniqueo en el ser y en el pensar.

Ese lugar desde dónde se construye la identidad, con su luz y oscuridad pero también con matices del gris.