EB nació en 2002. Evangelina tenía en brazos a su primer hijo, un año, y una idea que ya no soltó.

Antes de Alvear, hubo una mesa de costura. La de su abuela, en una casa de pocas palabras y mucha música. Ahí, sin saberlo todavía, Evangelina aprendió un nuevo idioma.

Después vinieron varios años en el mundo corporativo de la mano de Hermès — la escuela más exigente que existe — para entender a qué velocidad corre el mundo del lujo, y aprender que nunca hay que correrle atrás.

Empezó en una mesa de costura y de allí a la Avenida Alvear.

Entre una cosa y la otra, mucha seda, muchos años, y la certeza de que la moda argentina no tiene por qué disculparse frente a nadie.

Hoy, más de veinte años después, seguimos empezando cada colección desde el mismo lugar: la idea, los mejores materiales, y Buenos Aires de fondo.

Las piezas de Evangelina Bomparola están diseñadas dentro del contexto que cada mujer habita.

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